viernes, 13 de junio de 2014

DÍA DEL PADRE

El tercer domingo de junio de cada año, se recuerda el Día del Padre, en nuestro país. Es un acierto, que se haya marcado, un día en el calendario, donde con toda justicia se le rinde honores muy loables, a ese hombre que ofrece su vida entera como sacrificio en el altar de su familia. El que hace frente a la lucha por el pan nuestro de cada día; el que sacrifica sus mejores años, porque nada falte en el hogar.
El buen padre, no se limita a proporcionar a los hijos, todo lo material que puede necesitar, les brinda además lo más importante para su formación, se identifica con ellos, y les da confianza, haciéndoles sentir que en él tienen, el amigo más fiel y comprensivo, que reteniendo sus manecitas a través de la infancia y cuidando sus pasos en la adolescencia, logra que los hijos no se desvíen jamás del recto camino trazado por él, sintiendo su influencia benéfica y su experiencia para guiarlos, con el buen ejemplo que da en el transcurso de los años vividos en comunidad con ellos.
El efecto de un padre por sus hijos es el exponente perfecto del más puro, hermoso y desinteresado amor que puede alentar un ser humano. Es el papá el jefe alrededor del cual gira toda su familia … siempre honramos la influencia maternal en la vida de los seres humanos; pero en realidad la influencia paternal es mucho más potente y arraigada en el alma de los hijos. Somos los hijos, los que olvidamos muy a menudo el valor que tiene nuestro padre cuando está entre nosotros,  muchas veces le restamos importancia a sus palabras, sugerencias o consejos, sin pensar que a él le debemos un techo donde vivir, un pan que llevamos a la boca, un capricho que satisfacer, con solo tender la mano y con un beso furtivo, conseguir lo que deseamos.
En cuando él falta, nos damos cuenta del profundo vacío que deja, jamás reemplazable. Honremos ahora en vida a ese ser que todo lo da sin escatimar cansancio, enfermedad y sacrificio constante en bien de sus seres queridos. También los abuelitos son parte importante de este merecido homenaje y reconocimiento, pues son el centro de la familia, el factor de unión, respeto, sabiduría y experiencia.
Cada uno de ellos merece un caluroso y fuerte abrazo de aliento, optimismo, esperanza y de fe en el presente y el futuro, que se constituye con esfuerzo, tesón y coraje, para hacer un nuevo país, con justicia social, democracia, respeto a los derechos ciudadanos y constitucionales; una patria con trabajo y mayor bienestar.
Esta fecha se estableció inicialmente como una forma de promoción comercial y a contrapeso de la celebración universal del “Día de la Madre”, el segundo domingo de mayo. Con el tiempo ha adquirido significado social, se ha ido humanizando y permite una reflexión sobre el rol trascendente del padre para hacer factible un nuevo Perú.
Partamos en principio de lo reconocido; el padre como jefe del hogar. Su responsabilidad es gravitante por cuanto tiene que velar por la subsistencia, la seguridad familiar y bregar por su proyección y bienestar. Esa tarea la comparte con la abnegada esposa bajo la sombra de la fe y el amor.
Pero no basta con lo material, el alimento espiritual es fundamental y el padre debe dar testimonio de vida, porque la palabra, enseña; pero el ejemplo arrastra, persuade o convence. Por eso “cuán grande es aun entre los pobres el ser hijo de un buen padre” como reflexiona Juan Luis Vives.
MENSAJE A LOS PADRES.
ü  Busquen diariamente algún momento para estar toda la familia unida. No esperen que sus hijos sean grandes para fomentar la unión familiar. Hágalo desde que sus hijos nazcan.
ü  Establezcan normas en la casa, pero que sean también democráticas, es decir, den oportunidad a sus hijos de ser escuchados y de tomar sus propias decisiones.
ü  Conozcan cómo piensan sus hijos, apoyen que se expresen y opinen permítanles que piensen independientemente.
ü  Mantengan aptitudes positivas, no destruyan la fe que los jóvenes tienen en la vida y en las personas.
ü  Alienten lo positivo de sus hijos antes de criticar lo negativo. Así los ayudaran a tener más seguridad y mejor opinión de sí mismo.
ü  Mantengan la serenidad en situaciones de crisis así sus hijos podrán tener una personalidad equilibrada.
ü  Ofrezcan a sus hijos desde niños muchas oportunidades que les permitan tener diferentes intereses; deportivas, intelectuales, sociales.
ü  Apoyen que sus hijos tengan amigos conózcanlos y conversen con ellos sin imponerse.
ü  Nunca pierdan el sentido de humor, los padres que saben encontrar alegría a la vida atraen mejor a sus hijos y no se alejan de ellos.
ü  Den a su hogar más importancia al “ser” que al “tener”, alienten la solidaridad más que la competencia.
ü  No se contente con darles comodidades, ropa y dinero. Denles su tiempo. Estén psicológicamente más cerca de sus hijos. No permitan que haya un abismo entre Uds y ellos.
ü  No sobreprotejan a sus hijos ni los abandonen. Lo que ellos necesitan es “sentir” que ustedes los quieren y los aceptan.
ü  Recuerda que los jóvenes imitan lo que hacen las personas que los rodean y que son su más cercano ejemplo.


POEMA “A MI PADRE”.
Padre, en las recias luchas de la vida
cuando mi pobre voluntad flaquea,
¿Quién sino tú me alientas en la caída?
¿Quién sino tú me ayudas en la pelea?

Todo es mentira, falsedad y dolor,
todo en la sombra por la espalda hiere;
solo tú amor ¡oh, padre! Tu amor solo,
no tiene engaño, ni doblez, ni muere.

En mi conciencia tu palabra escucho,
conmigo siempre por doquier caminas,
gozas si gozo y cuando sufro mucho,
sin que yo te lo muestre lo adivinas.

¡Ah! ¿Qué fuera de mi sin tu consuelo?
en este mundo mi ventura, ¡oh padre!
consiste solo en aspirar el cielo
gozar tu  amor y el de mi santa madre.


Autor: Manuel Gutiérrez Najera.

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