martes, 7 de junio de 2016

7 de Junio - DÍA DE LA BANDERA DEL PERÚ

Durante toda nuestra etapa como nación, la bandera o pabellón nacional ha estado los acontecimientos de nuestra historia. Es esta ocasión de relevante patriotismo, estamos comprometidos a un merecido homenaje a uno de los más importantes símbolos de nuestra patria.
Para fortalecer el espíritu nacionalista debemos enaltecer el recuerdo de nuestros héroes y conocer y respetar los símbolos de la patria. Todos los países del mundo tienen sus propios símbolos patrios, que permiten a todos sus habitantes sentir que son parte de ella. Los símbolos patrios encierran toda una historia y un patrimonio cultural común, y también los valores e ideales que identifican a un pueblo. Los símbolos patrios son entonces la forma de materializar la identidad nacional que nos diferencia de las demás naciones.
En nuestro país se instituyó el día de la Bandera por Decreto Supremo del 30 de abril de 1924 y la fecha gloriosa del 7 de junio nos sirve para rendir homenaje a la bandera, sagrado símbolo de nuestra patria que fuera creado por San Martin ante la contemplación de una bandada de aves de nuestras costas en la bahía de Paracas. La Bandera peruana ha estado, desde entonces, en todos los momentos culminantes de nuestra historia y ha sido también el manto de gloria que ha cubierto el cuerpo sacrificado de nuestros héroes y también es magna esta fecha, porque nos recuerda el sublime gesto de Francisco Bolognesi en Arica y del coronel Alfonso Ugarte para evitar que el sagrado pabellón nacional cayera en manos del enemigo.
Por Decreto Supremo del 8 de noviembre de 1905 se decretó el juramento de fidelidad a la bandera que se realiza el 7 de junio en la plaza Bolognesi.
En este día de jura de la bandera los conscriptos prometen fidelidad al símbolo de la patria y se obligan a defenderla aún a costa de sus vidas, como lo hicieron los 1,700 soldados peruanos al mando del Coronel Bolognesi defendían el Morro de Arica, contra fuerzas muy superiores en combatientes y armamento. Todos los jefes, oficiales y tropa estaban decididos a dar su vida en defensa de la patria y así lo pusieron en práctica cuando el parlamentario chileno, mayor Juan de la Cruz Salvo, pidió la rendición de la plaza.
Como jefe de la plaza contestó le: “Decid a vuestro jefe, que Arica no se rinde y que tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar “el último cartucho”.
Defendiendo el Morro de Arica en esta lucha se inmolaron: Alfonso Ugarte, Aguirre, Ferre, Moore, Rodríguez, Palacios y los oficiales Espinar, Zavala, Inclán, etc.
También estuvo el argentino Roque Sáenz Peña, quien tuvo la misión de mirar el Morro para que en el momento dado volaran defensores e invasores.
Los hechos heroicos de la guerra de 1879 como la de San Francisco, Arica, San Juan, Miraflores, Huamachuco, demostraron el civismo, ya que ellos fueron los redentores del heroísmo, mientras Arica el calvario.
El coronel Bolognesi héroe de Arica, nos ha dejado el camino que debemos seguir para salvar el honor de nuestra patria, entregando nuestra vida en valor indesmayable.

La primera bandera fue creada por San Martin el 21 de octubre de 1820 en Pisco, y era rectangular y dividida por líneas diagonales en cuatro campos: blancos al superior y el inferior de color rojo invernando los laterales. Esta bandera fue vista en Lima por primera vez, izada en el cerro San Cristóbal por algún patriota anónimo, al amanecer del 11 de julio de 1821 en la ceremonia de la proclamación de la independencia. Sin embargo, por ser de difícil confección debió ser modificada el supremo delegado Márquez de Torre Tagle, decretó el 15 de marzo de 1822 una nueva bandera compuesta de una sola franja transversal blanca entre dos encarnadas (rojas) de la misma anchura y con un sol también encarnada en la franja blanca y más tarde se estableció que las franjas serían verticales. Este diseño tuvieron nuestras banderas en los campos de batalla de Junín y Ayacucho y fue ratificada por Ley del 25 de febrero de 1825 junto con nuestra actual Escudo y el Himno Nacional y de acuerdo al artículo 49° de nuestra Constitución Política.


sábado, 21 de mayo de 2016

CONOCIENDO LOS DERECHOS DEL NIÑO.

Has pensado ¿qué sería de los niños si no tuvieran nombre, nacionalidad, familia, educación, atención médica, etc.? La Asamblea General de la ONU pensó en derechos de los niños y escribió la Declaración Universal de los Derechos del Niño para que los países del mundo, las autoridades y los padres ¡no los olviden nunca!
ü Todos los niños – sin importar su raza, sexo, idioma, religión, nacionalidad, posición económica u otra condición – gozaran de los derechos de esta declaración.
ü La ley velará para que el niño sea protegido y pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente, en forma saludable, libre y digna.
ü Desde que nace, el niño tiene derecho a un nombre y a una nacionalidad.
ü Incluso, durante su desarrollo en el vientre materno y después de su nacimiento, tiene derecho a una buena atención médica. También a la alimentación, vivienda y recreo.
ü Todo niño con impedimento físico, mental o social debe recibir tratamiento, educación y cuidado, según sea su caso.
ü Los padres deben cuidarlo con amor, ¡así formaran su personalidad!; sobre todo la madre, de quien depende al nacer. Un niño sin familia es responsabilidad de la sociedad y las autoridades.
ü La educación, en las etapas elementales, es gratuita y obligatoria para el niño. Los padres y la sociedad son responsables de que esto ocurra.
ü Bajo cualquier circunstancia, se brindará primero protección y socorro al niño.
ü El niño debe ser protegido contra todo abandono, crueldad y explotación que perjudique su salud, educación, desarrollo físico, mental o moral.
ü Además debe ser educado en un espíritu de tolerancia, paz y amistad entre los pueblos, y con plena conciencia de ser mejor para servir a la sociedad.

Esta declaración fue aprobada el 20 de noviembre de 1959, por la Organización de las Naciones Unidas.

sábado, 23 de abril de 2016

ESTADIOS EVOLUTIVOS DEL RAZONAMIENTO MORAL.


1.   Esquemas universales de razonamiento.
No justificamos todas nuestras decisiones del mismo modo, ni uno mismo – a lo largo de su vida – argumenta con razones idénticas sobre las razones que tiene para hacer lo que hace: nuestra conciencia moral sigue un proceso de crecimiento o de madurez a lo largo de la vida. Una de las funciones de la conciencia moral es la formula juicios sobre lo justo o injusto de las cosas. Lawrence Kohlberg, psicólogo contemporáneo que trabajó en la línea de Jean Piaget, ha estudiado el desarrollo de la conciencia partiendo del análisis de los juicios morales, especialmente a partir de los razonamientos que todos formulamos ante dilemas morales. Kohlberg llega a la conclusión de que si bien las normas morales o los valores de una cultura pueden ser diferentes de los de otra, los razonamientos que los fundamentan siguen estructuras similares. Todas las personas seguimos – defiende – unos esquemas universales de razonamiento y evolucionamos de esquemas más infantiles y egocéntricos a esquemas más complejos donde se tiene en cuenta a los demás y a los principios morales – como la búsqueda de justicia por ejemplo – que deben regir la vida social.
2.   Niveles y estadios.
Kohlberg considera que el desarrollo moral de una persona pasa por tres grandes niveles como el Preconvencional, el Convencional y el Postconvencional, cada uno de ellos contiene dos estadios o etapas.
En total, seis estadios de madurez creciente y con razonamientos morales diferentes.
2.1.  Nivel Preconvencional.
El Nivel Preconvencional es un nivel en el cual las normas son una realidad externa, algo creado por otros que no se puede cambiar. Lo que hace a las cosas justas o injustas son las consecuencias externas (premios o castigos) o el poder de quienes las establecen.
No se ha entendido, aún, que las normas sociales son acuerdos o convenciones elaborados para garantizar el buen funcionamiento de la sociedad. Este nivel integra a los dos siguientes estadios.
C  Estadio 1. Obediencia y miedo al castigo.
El estadio en el cual se respetan las normas por obediencia y por miedo al castigo. No hay autonomía sino heteronomía: agentes externos determinan qué hay que hacer y qué no. Es el estadio propio de la infancia, pero hay adultos que siguen toda su vida en este estadio, por ejemplo, el delincuente al que solo el miedo lo frena o que considera que algo está mal solamente porque tiene pena de cárcel.
C  Estadio 2. Favorecer los propios intereses.
El estadio en el cual se asumen las normas solo si favorecen los propios intereses. El individuo tiene por objetivo hacer aquello que satisface sus intereses, considerando correcto que los otros también persigan los suyos. Las normas son como las reglas de los juegos: se cumplen porque me benefician. Se entiende que si uno no las cumple, no le dejarán jugar. Es un estadio propio del niño y de las personas adultas que afirman: “te respeto si me respetas”, “haz lo que quieras mientras no me molestes”. Por ejemplo, un ladrón que considera correcto haber robado un auto porque lo necesitaba para viajar a visitar a su mamá.
2.2.  Nivel Convencional.
En este nivel, las personas viven identificadas con el grupo; se quiere responder favorablemente a las expectativas que los otros tienen de uno. Se identifica como bueno o malo aquello que la sociedad plantea, es decir, los juicios sobre lo correcto e incorrecto se dan en función de las normas sociales. Este nivel integra el estadio 3 y el estadio 4.
@  Estadio 3. Expectativas interpersonales.
En este estadio las expectativas de los que nos rodean ocupan el puesto del miedo al castigo y de los propios intereses. Nos mueve el deseo de agradar, de ser aceptados y queridos. Hacer lo correcto significa cumplir las expectativas de las personas próximas a uno mismo. Es un estadio que se da en la adolescencia, pero son muchos los adultos que se quedan en él; son personas que se dejan llevar por lo que dicen los otros o lo que plantea la sociedad (los valores del grupo, las modas, lo que dicen los medios de comunicación), sin cuestionarse desde una perspectiva mayor si eso es correcto o no.
@  Estadio 4. Normas sociales establecidas.
Es el estadio en el cual el individuo es leal con las instituciones sociales vigentes; para él, hacer lo correcto es cumplir las leyes y las normas socialmente establecidas para proporcionar un bien común. Aquí comienza la autonomía moral: se cumplen las normas por responsabilidad. Se tiene conciencia de los intereses generales de la sociedad y estos despiertan un compromiso personal. Constituye la edad adulta de la moral y se suele llegar bien superada la adolescencia. Kohlberg considera que este es el estadio en el cual se encuentra la mayoría de la gente.
2.3.  Nivel Postconvencional.
Es el nivel de comprensión y aceptación de los principios morales generales que inspiran las normas: los principios racionalmente escogidos pesan más que las normas. Lo componen el estadio 5 y el estadio 6.
Ø Estadio 5. Derechos prioritarios y contrato social.
Es el estadio de la apertura al mundo. Se reconoce que, además de la propia familia, grupo y país, todos los seres humanos tienen el derecho a la vida y a la libertad, derechos que están por encima de todas las instituciones sociales o convenciones. La apertura al mundo lleva, en segundo lugar, a reconocer la relatividad de normas y valores, pero se asume que las leyes legítimas son solo aquellas obtenidas por consenso o contrato social. Ahora bien, si una norma va contra la vida o la libertad, se impone la obligación moral de no aceptarla y de enfrentarse a ella. Por ejemplo, aun cuando la esclavitud era legal durante muchos años, las personas en este estadio logran darse cuenta que ser legal no la hacía justa ni buena.
Ø Estadio 6. Principios éticos universales.
Se toma conciencia de que hay principios éticos universales que se han de seguir y tienen prioridad sobre las obligaciones legales e institucionales convencionales. Se obra con arreglo a estos principios porque, como ser racional, se ha aceptado la validez y se siente comprometido a seguirlos. En este estadio impera la regla de oro de la moralidad: “hacer al otro lo que quiero para mi”. Y se tiene el coraje de enfrentarse a las leyes que atentan a los principios éticos universales como el de la dignidad humana o el de la igualdad. Es el estadio moral supremo de personajes como Gandhi, Martin Luther King.

martes, 24 de noviembre de 2015

LA CULTURA RECUAY

UBICACIÓN GEOGRAFICA.
Se desarrolló en el actual departamento de Ancash, tuvo su eje de influencia en el callejón de Huaylas. Se le conoce con las denominaciones de: Huaylas, Callejón, Santa y Copa.
Recuay es un estilo y una cultura con dos polos de desarrollo. Una, al Norte, que correspondía a la cuenca del Chuquicara, en la provincia de Corongo. El otro, al Sur, siguiendo el Callejón de Huaylas, hasta Catac.
La Cultura Recuay se desarrolló entre los años 200 a 600 d. C. aproximadamente.
Pertenece al periodo intermedio temprano.

Larco Hoyle Descubre que la cultura llamada Recuay o Callejón de Huaylas tuvo su sede en el valle de Santa y no en la Sierra, como se creía.

ORGANIZACIÓN ECONÓMICA.
Las tareas que la caracterizaron fueron la agricultura, la ganadería y las artesanías; especialmente la cerámica, escultura, metalurgia, y arquitectura. Domesticaron a la llama y la alpaca por lo que en su alfarería aparecen con una cuerda al cuello. No fue como dice Lumbreras una cultura cerrada sino que quizás, a través del comercio, se difundió y conectó a otros centros de la Sierra y de la Costa.
ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA.
La sociedad recuaína mantuvo a cierto sector social constituido por los sacerdotes y guerreros; quienes gozaron de muchos privilegios frente a los campesinos, ganaderos y artesanos. Los guerreros tenían escudos cuadrados y penachos muy vistosos; los señores importantes vestían con túnicas elegantes, collares de turquesa, conchas, cuarzos y lapislázuli, gorros de lana que les cubrían – en ciertos casos – las cabelleras, adornos de cobre y plata, etc.
Pusieron mucho interés en el aspecto guerrero, destacando los personajes o líderes cazadores de cabeza-trofeo, quienes estaban muy bien armados y preparados militarmente. Esto hace deducir que hubo una administración estatal férrea, bajo la hegemonía del grupo sacerdotal-guerrero que controlaba y desempeñaba los poderes religioso, militar y político en la sociedad Recuay. Los señores, casi siempre, estuvieron acompañados por los guerreros y músicos con antaras y tambores.

MANIFESTACIONES CULTURALES.

CERÁMICA.- Se caracteriza por el gollete – puente a manera de estribo, decorado con dibujos en negro negativo sobre blanco y rojo, es escultórica y escenográfica. Se puede decir, en suma, que presenta tres tipos de decoración: negativa, pintada en positivo y modelada. Las formas que más destacan y son más abundantes son: tazas, tostadoras, cucharas, cucharones, vasos con base anular, ollas con pedestal trípode, ollas oblongas con cuellos angosto y gollete en forma de plato, botellas con cabezas modeladas unidas por una asa puente, vasijas dobles, cántaros con gollete chico, etc.
Sin embargo, en Recuay, más que en cualquier otro estilo, es necesario distinguir dos categorías de vasijas: las ceremoniales y las domesticas. Las primeras, mayormente ofrendas funerarias, han servido para definir el estilo, y en consecuencia, la periodificación cultural del área. Las características de la cerámica doméstica, por ahora, resultan casi totalmente desconocida.
Entre las formas frecuentes se encuentran:
ü  Cuenco hemisférico con base convexa.
ü  Vaso de cuerpo ovoide y base pedestal.
ü  Taza de cuerpo hemisférico y base anular.
ü  Taza trípode de cuerpo hemisférico y pies cilíndricos.
ü  Cazuela de cuerpo hemisférico y mango corniforme.
ü  Olla de cuerpo esférico, asa horizontal y mango corniforme.
ü  Olla trípode de cuerpo globular y pies cónicos altos.
ü  Olla de cuerpo globular y base convexa.
ü  Cántaro con cuerpo ovoide y base convexa, sin asas.
ü  Cántaro con cuello constreñido, boca ancha y base discoidal plana.
ü  Cántaro semiovoide y base discoidal plana o convexa.
ü  Botella con gollete cilíndrico y asa puente.
ü  Botella con gollete estribo y cuerpo troncocónico.
ü  Botella con cabeza modelada unida a un pico por asa puente.
ü  “Canchero” con cuerpo lenticular y mango corniforme.
ü  “Puruña”, cucharon con sólido mango corto.
ü  Trompeta.

ESCULTURA.- Se cuenta en la misma cerámica; siendo las representaciones mas modeladas el cóndor, la garza, la lechuza, el jahuar, el armadillo y la serpiente. También existe una escultura en piedra como estelas, cabezas clavas, personajes sentados, felinos, etc. son típicas los restos escultóricos encontrados en Aijay – Huaraz.
Desde el punto de vista arqueológico se reconocen cinco tipos:
*    Estatuas o monolitos.
*    Lajas verticales o estelas.
*    Lajas horizontales o dinteles.
*    Cabezas clavas.
*    Lápidas cuadradas.

TEJIDOS Y METALURGIA.- Aunque no se han conservado mayormente, las evidencias indirectas indican que poseyeron tejidos y diversos tipos de ornamentos. En las excavaciones se han recogido agujas, alfileres, pendientes de cobre y algunos objetos menores de concha.
Los orfebres de Recuay dominaron la mayoría de las técnicas orfebres del Perú antiguo, como: laminado, embutido, troquelado, biselado, vaciado, enchapado, grabado, soldado y trefilado.
Se usaron con frecuencia incrustaciones de otros materiales como sodalita y crisocola, tal como lo evidencia los objetos de metal encontrados en una suntuosa tumba de Pashash.
ARQUITECTURA.- Hubo tres tipos de vivienda según Lumbreras que se pueden resumir así: una compuesta por cuartos paralelos en forma de galerías, con techos de lajas y  relleno de tierra existiendo dos cuartos que se comunican por intermedio de un vano interno; otra con las mismas características del anterior, pero donde existen cuatro cuartos y finalmente un tipo de vivienda subterránea constituida por un cuarto con ciertas subdivisiones. Estas clases de casas se han encontrado en Cantac, Copa, Arancay, Tambo, Janku, Shumay y otros sitios. Viviendas ceremoniales como Paschas en la provincia de Pallasca en Ancash.
En la arquitectura funeraria de Recuay destacan imponentes mausoleos, edificados con lajas, recubiertas con otras de mayor tamaño, pudiendo señalarse entre los más notables los de Molleucro, Catayoc y Pashash, en especial el mausoleos de Pashash, excavada se halló más de 277 ofrendas y que constituye uno de los más elaborados entierros peruanos excavadas cientifícamente.

jueves, 8 de octubre de 2015

LA CULTURA VICÚS

1.- Ubicación Geográfica.- La Cultura Vicus se desarrolló en el actual departamento de Piura, en las provincias de Morropón, Ayabaca y Huancabamba, en actual ciudad de Chulucanas.
La cultura Vicus se desarrolló entre los años 500 a.C. hasta 500 d.C. aproximadamente.
La necrópolis más importante fue hallada por el arqueólogo Ramiro Matos Mendieta.
Es una cultura de transición entre el periodo formativo y los primeros desarrollos regionales, es decir al periodo intermedio temprano.

Su denominación se debe al cerro Vicús, posiblemente una de sus sedes administrativas principales.

2.- Periodos de su Desarrollo Histórico.
Por los estilos existentes se le divide en: Vicus-Chavinoide, Vicús-Salinar, Vicús-Virú, Vicús-Vicús, Vicús-Moche, Vicús-Wari y Vicús-Tardío. Sin embargo, se puede sintetizar todos estos momentos en tres fases principales:
ü  Vicús-Chavinoide (con influencia de la cultura chavín).
ü  Vicús-Vicús (con su propio estilo).
ü  Vicús-Local (con rasgos mochicas).

3.- Organización Económica.
Lo que más se conoce de los Vicús son sus artesanías, especialmente la cerámica, escultura, orfebrería-metalurgia y arquitectura. Asimismo, se dedicaron a actividades productivas como la agricultura, ganadería y posiblemente hasta el comercio con culturas como Mochica, Lima del Perú, Jambelí, Bahía, Cerro Narrío, etc. del Ecuador por el tipo de cerámica encontrado en esos lugares.
En agricultura cultivaban calabazas, zapallos, maíz y algunos frutos, como puede derivarse de la decoración de su cerámica. Tuvieron un sistema de riego por medio de canales de irrigación y represas. Conocieron la importancia del guano de las islas en las faenas agropecuarias.
En ganadería domesticaron a la llama, el cuy, el pato y al conejo.
Muchos de sus instrumentos de labranza fueron hechas de cobre.

4.- Organización Social y Política.
Aunque no se han encontrado todavía mayores centros ceremoniales ni fortalezas, etc. sino más bien abundante cerámica y asentamientos humanos a manera de aldeas agrícolas, se presume que existió una organización social marcadamente diferenciada. Todo parece indicar que el hombre tuvo mayores derechos y ventajas que la mujer, la que casi siempre vestía con sencillez, mientras que algunos personajes lo hacían con joyas y adornos; lo que reveló el sentido clasista de la sociedad Vicús.
Se sabe que los hombres usaban una camisa corta, sin mangas que les cubría el cuerpo hasta las rodillas; llevaban aretes, adornos labiales y grandes pendientes en las orejas. Los personajes destacados y el común portaban narigueras y diversos adornos personales, aunque lo más característico son sus grandes y complicados tocados, así como los adornos labiales o tembetás.
Seguramente los Vicús tuvieron un estado teocrático y militarista.

5.- Manifestaciones Culturales.

a)   Cerámica.- En la cerámica Vicús los artesanos han plasmado no sólo los rasgos físicos y vestido de sus habitantes, sino también sus actividades, armas y utensilios, animales, frutas y plantas alimenticias y en general cuanto los impresionó. Hubo tres modalidades de cerámica:
ü  Vicús monocromo.
ü  Vicús Blanco sobre Rojo.
ü  Vicús Negativo.
De manera general se caracteriza por ser muy hermosa, la pasta es gruesa, engobe de arcilla fina, especial acabado, su coloración es marrón, amarillo, naranja o rojo, el pintado es realizado tanto pre-cocción como post-cocción, representan seres humanos, personajes míticos, animales, escenas de guerra, órganos humanos, frutas, etc. Se encuentran más representaciones de animales que de figuras humanas, las formas son muy variadas: pero las más comunes son las ollas con vertedera estrecha y asa en canasta, ollas globulares con asitas, ollas sin cuello y asa, botellas globulares con gollete tubular alargado. Es una cerámica antropomorfa, zoomorfa y fitomorfa, destacando aquí el personaje “Nariz-Pico de Ave”.


b)   Metalurgia.- Los vicusinos trabajaron el cobre, la plata y el oro. Conocieron la aleación cobre-oro-plata; lo que dio origen a la tumbaga o Champi. Los objetos trabajados en cobre y plata eran bañados en oro. Los objetos más destacados fueron: láminas, vasos, máscaras, discos, collares, brazaletes, narigueras, orejeras, pectorales, etc.
En general, los objetos de metal Vicús están cubiertos por una pátina verde característica del cobre, debajo de la cual, al pulir la superficie, aparece el brillo amarillento del dorado.
Entre las armas ofensivas se destacan la porra de 5 puntas y la lanza; entre las defensivas el escudo y los pectorales de metal.

Los Vicús desarrollaron en metal una gran cantidad de artículos para el adorno personal, como orejeras, máscaras, narigueras, cuentas de collar, láminas, coronas y tocados con lentejuelas y plumas que producen sonidos con el movimiento, además de sonajeras propiamente tales. Muchos de estos artículos eran adornados con motivos antropomorfos, zoomorfos, geométricos e híbridos.

c) Enterramientos Vicús.- La música desempeñaba un importante papel en la vida ritual de los Vicús. Se expresaba en distintos ámbitos de su cultura y, muy especialmente, en sus ritos funerarios. En los ajuares mortuorios se ha encontrado una importante cantidad de instrumentos, tales como tambores de cerámica, flautas o botellas silbato. En la cerámica, los músicos tocando antaras son una de las representaciones más comunes, apareciendo muchas veces en temas que aluden al ritual funerario. Las tumbas eran tubulares y muchas en forma de bota, con una cámara en la parte más profunda. Allí depositaban los cuerpos acompañados por ajuares de distinta riqueza según la jerarquía del difunto, quien, aparentemente, en muchos casos era incinerado.

martes, 8 de septiembre de 2015

LA MISTERIOSA SEÑORA DE CAO.


Desde el descubrimiento del Señor de Sipán no ha habido un hallazgo arqueológico tan importante como este: la primera gobernante del antiguo Perú.
Es increíble cómo un fardo de un poco más de cien kilos, enterrado hace unos 1700 años, mantenía oculto uno de los más apasionantes capítulos de la historia moche. En su interior, una poderosa dama dormía un sueño del que ha despertado hace para revalorar el papel de la mujer en nuestra historia y mostrarnos que también ellas supieron gobernar en el pasado.
La Señora de Cao es para su descubridor, el arqueólogo Régulo Franco, de la fundación Augusto N. Wiese, un hito en nuestra historia, ya que confirma en parte sus teorías acerca de esta antigua sociedad preinca y demuestra que la mujer ejerció el poder político y religioso en el valle de Chicama.
¿Quién era la Señora de Cao? Su descubridor y un equipo de arqueólogos trabajan en encontrar una respuesta científica a esta pregunta, pero el ajuar, la zona en donde estaba enterrada, el mausoleo y el contexto histórico que la rodeaban nos describen un personaje que ostento el poder en un pueblo bien organizado y temeroso de sus dioses.
La tumba ha sido hallada en la huaca de Cao Viejo, ubicado en el Complejo Arqueológico de El Brujo, que se levanta en el distrito de Magdalena de Cao, en el departamento de La Libertad.

Este descubrimiento arqueológico también es importante por el casi perfecto estado de momificación del cuerpo de la soberana, así como por la belleza de su ajuar que incluye collares, narigueras y pendientes, hasta los enormes báculos que representaban el poderío de gobernante.

Esta es la Señora de Cao y esta es su historia que nuevamente comienza a escribirse 1700 años después de su muerte.


martes, 18 de agosto de 2015

LA REBELIÓN DEL CUSCO (1814 – 1815).

El movimiento dirigido por los hermanos José y Vicente Angulo, Gabriel Béjar y el  brigadier (equivalente a lo que hoy sería General de Brigada) Pumacahua entre agosto de 1814 y marzo del año siguiente, es considerado con justicia como el más serio intento autónomo hecho por los peruanos para su emancipación de España. Con ocasión de la polémica acerca de la “independencia concedida” o “conseguida”, desatada por el artículo de Bonilla – Spalding, el historiador Jorge Basadre no dudó en agitar la rebelión  del Cusco como la prueba de la voluntad separatista y la conciencia patriótica de los peruanos, antes de la llegada del ejército de San Martín. En la insurrección habrían participado criollos, como los Angulo y Béjar, de la mano con un noble indígena de la región, como el cacique brigadier. La trayectoria personal de este último resulta fascinante, si no enigmática: ¿en qué momento, entre 1781 y 1814, o apenas entre 1813, cuando como presidente de la Audiencia del Cusco se puso de lado del virrey y el bloque de los “peninsulares”, en el conflicto con los criollos, y agosto de 1814, fue ganado por la idea de la independencia? ¿Qué mutación se produjo en él (a los sesentiséis años), que al poder español le debía casi todo: propiedades, privilegios, cargos, títulos y honores?
La identidad social de los Angulo y Béjar es, por su lado, confusa. El regente de la Audiencia, Manuel Pardo, los calificó de “unos cholos ignorantes y miserables”, mientras que el historiador Jorge Cornejo Bouroncle considera que se trataba de criollos del Cusco, aunque quizás no de los más encumbrados. De hecho, todos ellos eran oficiales militares, aunque de graduación más bien baja: capitanes o tenientes; otro hermano más de los Angulo, Juan, era párroco en Lares, provincia del Cusco.
La tesis de que la rebelión estalló por defender a la Constitución de la contraofensiva absolutista de Fernando VII, quien derogó la Carta de Cádiz en mayo de 1814, no se sostiene, si consideramos que esa noticia no arribó a Lima sino hasta cinco meses después, es decir, en octubre; y a Cusco seguramente más tarde aun; mientras que el movimiento de los Angulo se produjo el dos de agosto. Parece, así, que la defensa de la Constitución fue solo una cuartada para ganar el apoyo del partido criollo y despistar a las autoridades, mientras el movimiento cobraba fuerza y los patriotas del Rio de La Plata avanzaban desde Tucumán y Salta.
Los criollos del sur, casi desde un comienzo, sin embargo, desaprobaron el radicalismo del movimiento y pidieron la liberación de los oidores. El concurso de Pumacahua, que de defensor del absolutismo se pasaba, sin estaciones intermedias, hasta el extremismo separatista, les supo a chicharrón de sebo. Aunque, según él, era “su naturaleza indica” la que les fastidiaba. Sea como fuere, la violencia que se desató en la marcha hacia La Paz, donde se señaló el cura Ildefonso Muñecas, y en la toma de las haciendas y ciudades, sancionó el definitivo divorcio de la rebelión con la clase criolla, aislándola hasta una rápida derrota. La propia plebe del Cusco colaboró con las tropas del virrey para vencer a los insurrectos.
En el curso de la expedición de Pumacahua hacia La Paz, fue masacrada una familia de criollos, de la que por obra del azar y tal vez de la compasión se salvó un niño de cinco o seis años, quien fue recogido por unos pastores. Algunos años después se llevó a Lima al pequeño un viajero, que se sorprendió de hallar un niño blanco y rubio pastando ovejas en el altiplano. Este niño era nada menos que Rufino Echenique, quien en 1851 sería elegido Presidente de la República.


Carlos Contreras y Marcos Cueto: “Historia del Perú Contemporáneo”, Editorial: IEP, Quinta Edición, Lima – Perú, 2013.